El fantasma del Barra Brava

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Por Andrés Pascual

Un espectáculo lamentable en la pelea Casimere-Lazarte

¿Cuál fue la razón por la que el fanático argentino perdió la compostura, en niveles peligrosos e inaceptables, el pasado viernes 10 de febrero en una pelea de boxeo? Que conste que no estoy metiendo “en el mismo saco” a Argentina en pleno, sino a los que fueron capaces de subir al ring, agredir al boxeador Johnriel Casimero (16-2, 10 Ko’s) y al referí Eddie Claudio, después que al tercero en el cuadrilátero se le ocurrió detener una pelea que, si no lo hubiera hecho, si no hubiera parado el pleito, hubieran matado al local.

El bochornoso video lo están viendo hasta en la luna, sin embargo, con un poco de suspicacia, el afectado es otro deporte, el balompié…

Fue en el décimo round, luego de una andanada de golpes de Casimero, que tenían sin respuesta al suramericano Luis Lazarte (49-11-2, 18 Ko’s), que el árbitro decretó la piedad inspiradora del nocao técnico.

Una pelea por un título interino (discusión de retador del campeón o clasificación del # 1 en el escalafón), de la división minimosca de la FIB, solo sirvió para que el boxeo argentino, su público, de gran historia y clase en el pugilismo americano, manche su palmarés, porque a unos cuantos salvajes se les ocurrió hacer realidad lo que escribió Blasco Ibáñez en la “Vuelta al mundo de un novelista” sobre la Fiesta Brava: “…hay un momento en que la bestia no es el animal, sino el que grita, aplaude y exige otra muerte, sea un toro o un torero…”

Entonces se hizo cargo de la segunda parte de la corrida el fanatismo que tan bien describió el novelista inmortal, inspirado y trasladado a cualquier foro por “el barra brava del boxeo”, mácula deportiva que debería mantenerse bien lejos del ejemplo obligatorio por lo que representa el deporte en la formación completa y correcta de la niñez, ¿Por qué hay violencia hoy en el mundo? Porque se la inoculan a la juventud a través del pasatiempo y de ciertas figuras del entretenimiento, electrónico sobre todo. Balompié significa violencia, que los ejemplos sobran, pero de la buena, con heridos, heridos graves y muertes, mientras más, mejor, ¿Que no son todos los nacionales de un país? Ya se sabe, sin embargo, cada día tienen más seguidores estos bárbaros de nueva edición, nacidos en el moribundo corazón de la vieja Europa, acomplejada, envidiosa y perdedora de hoy.

¿Qué sanción deberían aplicar los organismos por ese intento de homicidio? ¿Suspender a Argentina de la celebración de peleas titulares o de escalafón? Yo no quiero opinar, porque sé que ese país fue pionero en exportar a Norteamérica su clase boxística, desde que el Toro de las Pampas sacó a Dempsey del ring y unos interesados lo subieron escamoteándole la victoria al suramericano; después están Monzón, Locche, Pascualito, Amílcar, Tito Lecture y ese público caballeroso, conocedor y sensible históricamente, que un grupo de animales, símbolo de la decadencia social a través del fútbol, que pretendieron impresionar como “guapos de barrio de 5ta categoría” a un mundo que todavía tiene verguenza como para considerar la acción un sacrilegio, acaban de manchar con una “gracia” de criminal en potencia.

Dicen que Lazarte le preguntó a Claudio, ¿Quieres salir vivo de aquí? De cualquier modo, Argentina superará esa agresión interna.

 

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