Bienvenidos a este video especial, directo a la yugular de la debacle que trajo a David Morrell desde aquel cielo de fantasía que construyeron cuando lo aterrizaron sin escalas y de la nada lo hicieron campeón, a esta realidad del presente: noqueado por un semiprofesional, un profesor suplente que este lunes regresa a su anonimato de docente en Inglaterra.
En esta Pizarra de Pilatti ponemos el dedo en la llaga de uno de los claros ejemplos que a menudo se dan con el manejo a contramano de las carreras de prospectos cubanos. Hay culpas de todos lados, hay secuelas inevitables de la desidia cubana que destruye mentalidades y que luego aterrizan sin paracaídas en un capitalismo brutal e implacable para el que jamás terminan de estar preparados.
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La comedia de Mineapolis tuvo de todo, empezó como ópera prima y terminó como un desquiciado reggaeton. ¿Le queda futuro a Morrell? Lo respondo junto a los otros cuatro puntos de la Pizarra de Pilatti.



