El británico Zak Chell protagonizó una de las sorpresas del año al noquear en el décimo asalto al cubano David Morrell en Manchester, Inglaterra.
Desde el inicio, Chelli planteó un combate muy inteligente. En lugar de entrar en intercambios abiertos donde Morrell podía imponer su velocidad y pegada, el británico trabajó con mucha disciplina táctica. Se movía bien, cerraba espacios y obligaba a Morrell a pelear incómodo, sin poder encontrar su ritmo habitual. Poco a poco empezó a conectar golpes cada vez más claros mientras el cubano mostraba cierta frustración.
Morrell intentaba responder con golpes explosivos, pero Chelli aguantó bien la presión y aprovechó algunos errores defensivos importantes. El cubano comenzó a quedar demasiado expuesto después de lanzar combinaciones y eso permitió que Chelli encontrara huecos con manos muy duras, especialmente en los contragolpes.
El momento decisivo llegó cuando Chelli en el décimo y último asalto, conectó un golpe contundente que dejó a Morrell claramente tocado. A partir de ahí, el británico fue con todo. Morrell intentó resistir y recuperarse, pero ya estaba muy afectado y seguía recibiendo castigo. Finalmente, una nueva combinación contra las cuerdas propició que el árbitro interviniese ante el mal estado del cubano.
David Morrell sufrió una derrota muy dura y sorprendente al ser noqueado por Zak Chelli en un combate que muchos esperaban que dominara el cubano. Morrell llegaba como favorito por su talento técnico, su potencia y la imagen que había dejado en peleas anteriores, pero la pelea terminó convirtiéndose en una noche que no olvidará y que tambalea su futuro próximo.



