Socarrás, impresionante; a Barthelemy se la regalaron

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Por Andrés Pascual

hayron

Rancés Barthelemy (18-0, 11 KO’s) pudo haber dominado al talibán Usnamee (20-1, 10 KO’s) hace un par de años en sparring; pudo pernoctar en Las Vegas esperando una limosna en alguna cartelera de 2da, pero anoche perdió por margen, más que amplio, apabullante para cualquier tarjeta decente; esa victoria amañada lo colocó injustamente como número dos en espera de una titular de la FIB.

Y, como que sucedió en la Ciudad del Sol, pues ese robo del que fue objeto el afgano, más algún otro que aparezca, pudiera colgarle el cartel a Miami, bochornoso claro, de: “allí hay que matar a un cubano con una AK-47, por decisión ni soñarlo”, como está pasando en otras ciudades del país, incluso del mundo.

El habanero, de más estatura y alcance, boxeó como un pugilista de primera pelea; nunca estableció a su favor la mayor distancia con el uso continuado del jab, que le fue útil al inicio ni de  los side-steps que requiere la maniobra, entonces se lanzaba, embestía, como si la diferencia en alcance estuviera contra él.

Para mi ganó el primer episodio por puro trámite y entabló el segundo, hasta perder 10 consecutivos en los que llegó a estar al borde del nocao en algunos, con el doce que fue un desprestigio. Cuando conectó buenos golpes que despertaron más curiosidad que entusiasmo, se le olvidó que en el pugilismo hay que rematar, entonces, entre payaserías y el extremismo de su propia seguridad, no supo ni quiso terminar, como debe ser, la impresión creada por el golpe propinado.

En el tercero respiraba por la boca y en el 7mo tenía la lengua afuera, de la aceptable velocidad que desplegó del 1-5to, solo quedaba, del 6to en adelante, un inofensivo viento platanero… ¿Quién entrenó a este hombre para una pelea de 12 rounds, que pudo llegar al límite porque el ganador robado no pega lo suficiente.

Los tres jueces vieron ganar al cubano 115-113 uno y 116-112 los restantes, por lo rutinario de estos robos, ni preguntar qué pelea vieron es adecuado, ahora, de que algo más que el combate observaban (o pensaban) ni hablar y yo no sé si en cheque o “cachirulo”. La evidencia de la injusticia, la falta de respeto que se cometió anoche en el Magic Casino y la forma tan abierta y bochornosa como la ejecutaron contra el forastero que reside en Canadá, me permite decir que, por lo único que se repiten esas actitudes judiciales delincuentes, es por la “compra oficial de la magistratura”, bien por dinero, o por el descarado acuerdo de mutuo beneficio, le duela a quien le duela.

Las carteleras de gran alcance, tanto por ESPN como por Premium Cable o PPV, se deben cuidar, porque no se quedan en casa como trapos sucios con el cuento del resultado solo en la boca del perdedor cuando regrese, sino que, por la gran audiencia que tienen, todo el mundo las ve y saca cuentas.

Definitivamente, Rancés Barthelemy, que tampoco pega, no es un gran prospecto del boxeo, cuando choque con un mexicano, con un ruso, con un boricua… de los buenos que pululan por esa división junior lightweight, entonces no lo salvará ni el “Médico Chino”.

La cartelera la salvó la impresionante demostración de fuerza y determinación del bisoño Hayron Socarrás (6-0-1, 5KO’s), en la foto del pleito a la derecha, que noqueó al importado Josh Bowles (6-1, 1 KO) a los 2:11 del tercero con un cruce de derecha en la media, luego de haberlo lastimado con un gancho.

Socarrás es una de las grandes promesas del boxeo de hoy, lo tiene todo: dedicación, responsabilidad, resistencia, oído, velocidad, fuerza física y nocao punch.

Si tuviera que nombrar un referente, que el joven ni debe haber conocido nunca, diría que es una réplica del matancero Ultiminio  Ramos.

Como el ex campeón, por su juventud y constitución, tendrá que subir de división, pero, sin dudas, en los feathers inició ya el ascenso a la cima del pugilismo mundial.

Sin equivocaciones, con Socarrás puede decirse que, para Cuba, “NACIÓ UNA ESTRELLA” del boxeo verdaderamente cubano, “estilo antiguo”, que siempre ha sido el grande, el glorioso y el tradicional, lo único que necesita son contrarios a los que destruir, que lo hará, nadie lo dude…

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