LITERATURA Y BOXEO: Nobleza obliga

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Por Ariel Lomasto    

Creo recordar todavía, pese a los años transcurridos y a la fragilidad de mi memoria, que una de las teorías de la comunicación basa su fundamento en que no existe un acto comunicativo sin el retorno del mensaje de los receptores al emisor.  Creo que la misma dice que aun la mejor producción periodística no es tal si no se realimenta con la opinión de los que la reciben y que esto la hace crecer, mejorar, purificar y la fortalece. Creo haber escuchado de mis maestros una palabra que la repetíamos como loros y a coro: feedback.

Creo ahora que lo entiendo.

La soberbia se desarma de un soplido (o de un cachetazo).  En anterior crónica sobre el tema que me apasiona, la literatura y el boxeo, se trató la importancia que los escritores ganadores del Premio Nobel de Literatura le dieron al pugilismo en su obra. Mencionamos a Ernest Hemingway, Maurice Maeterlinck y  Gabriel García Márquez. Precisamente cuando sobre el colombiano se hizo referencia recordamos el momento en el que García Márquez describe al púgil Benny Centeno en su libro El amor en tiempos del cólera. Este había sido considerado erróneamente por este cronista como la única colaboración al deporte de los puños del fantástico escritor. Gracias a los lectores la cosa no es así.

Tan rica es la obra narrativa de novelas y cuentos de García Márquez como lo son sus escritos periodísticos. En Textos Costeños I, Obra Periodística 1948-1950, el capítulo que se titula Diciembre de 1950 comienza con JOE LOUIS. El último párrafo dice asÍ: “ Allá abajo, en los suburbios de la fama donde Joe Louis se encuentra ahora, quienes lo tuvimos como uno de los más valiosos mitos de la infancia tenemos que sentir, por fuerza, algo de ese dolor sin medida que debe sentir el coloso que, después de haber dado las mejores trompadas del mundo para instalar bares de negros en Harlem y para repartir dinero a manos llenas entre sus compañeros de raza, está dando las peores y, lo más triste de todo, dejándoselas dar para poder pagar los impuestos.”

Queda la enseñanza que nadie es dueño de la razón absoluta y que siempre hay que escuchar a los demás. Queda el recuerdo casi olvidado de aquellos años de estudio y por fin comprender la razón de tanta teoría que aburría y parecía no tener sentido. Queda la puerta abierta a seguir este intercambio. De mí depende, pero absolutamente tan solo en parte. Gracias.

Ariel Lomasto

lomastoariel@yahoo.com.ar

 

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5 comentarios

  1. Chuneyn el

    muy buenas la nota,como siempre…Garcia Marquez es un referente obligatorio d la literatura americana y universal…pero lo mas importante de señalar aqui es la humildad y sinceridad del Sr LOMASTO q aceCta un pequeño dezliz por lo q leo y lo hace d tal forma q anima a seguirle leyendo….ojala mas periodistas siguieran este camino…Saludos

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