Los títulos de la WBO Y IBF colgando de cada lado de Emanuel “Vaquero” Navarrete fue la postal del fin de semana en lo deportivo. Y como a buen Vaquero la recompensa le sienta bien. Próximamente veremos lo vertiginoso de su carrera: de qué forma termina por definir su legado. El camino podría ser hacia (O`Shaquie) Foster; pero para satisfacer al público contra Rafael “Divino” Espinoza es música para los oídos. Destronar a Núñez lo ha puesto en una posición en la que puede ser parte de las cartelas de los árabes. Económicamente, una recompensa más grande que no se le puede reprochar al Vaquero.
No obstante, las cualidades de reivindicación del Vaquero, haciéndolo un caballero dentro y fuera del ring, mantiene en su propia voz a Charly Suarez. Veremos qué pasa. Mientras tanto, con una buena actuación en una buena noche que recubre el desierto se puede enderezar el camino hacia lo más alto, para Navarrete sería ser parte de la promoción México vs. el mundo en Arabia Saudita.

En resumen, la victoria disruptiva de Emanuel “Vaquero” Navarrete lo elevan como uno de los boxeadores mexicanos más sobresalientes del presente. En el boxeo de este peleador del Estado de México hay una alquimia que les será difícil contener a sus próximos rivales.
Lo de Navarrete vs Nuñez en Glendale Arizona no fue todo; como antesala, Emiliano Vargas desarrolló su boxeo para detener a Agustín Quintana -más que a regañadientes para él- que fue a pelear, pero no le alcanzó ante un prospecto más que hecho y derecho que en poco tiempo lo veremos nadar con los tiburones de la división.
Además, Abel Ramos tuvo que acelerar después de la segunda mitad de la pelea para imponerse a Tahmir Smalls por decisión dividida.



