Dmitry Bivol retuvo sus cinturones del peso semipesado de la AMB y FIB tras imponerse por contundente decisión unánime al alemán Michael Eifert en el UMMC Arena, Ekaterinburg, Rusia.
La victoria de Dmitry Bivol sobre Michael Eifert fue tan clara como se esperaba, pero el combate dejó más preguntas que respuestas sobre el verdadero estado del campeón ruso. Después de quince meses sin pelear y tras someterse a una cirugía de espalda, el objetivo principal de Bivol parecía ser volver a competir, recuperar sensaciones y completar los doce asaltos sin sobresaltos.
Bivol logró derribar en el primer asalto a Eifert tras conectar un gancho de izquierda, pero no fue en busca del nocaut y el alemán continuó sin problemas.
El dominio fue absoluto ante un Eifert que llegó al combate con escasa actividad y sin la experiencia necesaria para exigir al máximo al campeón. El alemán apenas pudo plantear problemas y quedó claro desde los primeros compases que existía una gran diferencia de nivel entre ambos, Bivol impuso su boxeo en todo momento ganando asalto tras asalto.
El ruso mostró su habitual precisión, control de la distancia y excelente técnica, pero nunca se vio obligado a aumentar el ritmo ni a afrontar momentos complicados que permitieran evaluar cómo ha respondido físicamente tras la operación.
En el undécimo asalto Bivol pisó el acelerador y puso en problemas al alemán, pero finalmente logró aguantar los doce asaltos. El combate se fue a las puntuaciones y Bivol se impuso por un contundente 120-107, 120-107 y 120-107.
Más que una defensa de títulos, la pelea pareció una puesta a punto de cara a desafíos mucho mayores. Si Bivol quiere volver a enfrentarse a la élite de la división o buscar nuevos cinturones, necesitará rivales capaces de poner a prueba su resistencia, movilidad y capacidad de adaptación después de un largo periodo alejado de los cuadriláteros.
En definitiva, Bivol cumplió con nota en su regreso, pero la verdadera prueba para saber si sigue siendo el mismo campeón dominante de años anteriores todavía está por llegar.



