La negativa de Golden Boy a cerrar el Ortiz vs. Ennis acaba con demanda de Ortiz a su propia promotora
La demanda de Vergil Ortiz Jr. contra Golden Boy Promotions puede entenderse como algo más que una simple disputa contractual contra Óscar De la Hoya después de que este descartase la pelea tras subir sus pretensiones económicas.
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Ortiz considera que su propia empresa promotora no actuó en su beneficio, sino que bloqueó o dejó caer las negociaciones cuando el combate estaba casi cerrado, lo que habría afectado directamente a su carrera y a sus ingresos. Desde esta perspectiva, el conflicto no es solo legal, sino estratégico: el boxeador quiere aprovechar esta oportunidad de ser protagonista en un combate de los grandes, mientras que el promotor prioriza imponer sus condiciones económicas en un combate en el que considera que Ortiz es el lado A y debe cobrar el 60% por el 40% de Ennis.

Actualmente, las grandes peleas ya no dependen únicamente de promotores y cadenas tradicionales, sino de alianzas más abiertas, plataformas de streaming como DAZN con la que trabaja Golden Boy.
Más allá de quién tenga la razón en los tribunales, la situación deja claro que la relación entre boxeadores estrella y promotores está evolucionando. El caso de Ortiz podría convertirse en otro ejemplo de cómo a veces las grandes peleas no se dan por culpa de que los boxeadores no se quieran enfrentar, sino porque sus promotoras o los contratos que tienen con plataformas de retransmisión impiden que se acaben dando, provocando que cerrar algunos combates se hacen muy complicados.



