El boxeo mundial está de luto tras el fallecimiento de José Legrá, una de las mayores leyendas de este deporte y uno de los púgiles más importantes de la historia del boxeo español. El excampeón mundial del peso pluma murió este martes a los 90 años en Madrid, después de luchar contra una grave enfermedad.
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Nacido en Baracoa (Cuba) y nacionalizado español en 1966, Legrá escribió una de las páginas más brillantes del pugilismo. Conocido como el «Puma de Baracoa», conquistó en dos ocasiones el Campeonato Mundial del peso pluma y levantó hasta siete títulos europeos, convirtiéndose en uno de los grandes ídolos del deporte durante las décadas de los 60 y 70.
Su gran consagración llegó el 24 de julio de 1968, cuando derrotó al galés Howard Winstone para proclamarse campeón del mundo. Tras perder el cinturón al año siguiente frente a Johnny Famechon en una polémica decisión, recuperó la corona mundial en 1972, al imponerse al mexicano Clemente Sánchez, confirmando su lugar entre los mejores boxeadores de su generación.

Legrá destacó por un estilo espectacular, basado en su velocidad, su excelente juego de piernas y una personalidad que le valió el apodo de «El pequeño Cassius Clay», por su parecido sobre el ring con Muhammad Ali. Su carisma y su forma de boxear conquistaron tanto al público español como al británico, donde también fue muy admirado.
A lo largo de su carrera profesional disputó 148 combates, con un impresionante balance de 133 victorias, 11 derrotas y 4 empates, antes de retirarse en 1973 tras una trayectoria repleta de éxitos.



