El estadounidense Deontay Wilder se impuso por decisión dividida al británico Derek Chisora en el O2 Arena, Greenwich, Londres, Inglaterra.
La pelea entre Deontay Wilder y Derek Chisora fue muy igualada, pero también estuvo marcada por varias irregularidades. Durante el combate se vieron acciones poco limpias, como golpes ilegales (golpes de conejjo), empujones constantes y situaciones confusas que provocaron caídas de ambos boxeadores en diferentes momentos.
Chisora fue quien llevó la iniciativa durante la mayor parte del combate. Se mostró más activo, presionando y marcando el ritmo de la pelea, mientras Wilder buscaba oportunidades más puntuales para conectar sus golpes de poder.
En el octavo asalto, Chisora cayó entre las cuerdas, aunque logró recuperarse sin mayores problemas. Más adelante, en el undécimo round, volvió a meterse entre las cuerdas para evitar ser golpeado, lo que hizo que el árbitro le aplicara una cuenta.
Poco después, Wilder también cayó. En su caso, la caída fue producto de una combinación entre un golpe recibido y un resbalón, pero aun así el árbitro pese a las protestas de Widler decidió contabilizarla como caída oficial.
En resumen, fue un combate muy disputado, pero poco ortodoxo, en donde la técnica brilló por su ausencia, con dominios alternos en donde Chisora llevó el peso del combate, en una pelea influenciada por las acciones polémicas que hubo durante el combate.
Finalmente, dada la igualdad, hubo una decisión dividida, dos jueces dieron la victoria Wilder por 115-111 y 115-113, mientras otro juez dio la victoria a Chisora por 115-112.
Pese a la victoria, Wilder (45-5-1 con 43 nocauts) dejó muchas dudas en lo que fue la segunda victoria de su carrera a los puntos. Chisora (36-14 con 23 nocauts) si nos atenemos a lo dicho antes de la pelea, pudo disputar su última pelea.


