“Técnicamente, Márquez es el número uno del boxeo mexicano”: Beristáin

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Edmundo F. Hernández Vergara

Foto1449México, D. F.-“No me voy a retirar hasta que tenga otros treinta campeones del mundo”, bromea Ignacio Beristáin Rocha detrás del escritorio de su oficina, ubicada en las entrañas del gimnasio Romanza. A sus espaldas se aprecia un collage  conformado por imágenes en las que han quedado petrificados algunos de los momentos cumbres para el recinto. Sobresalen las fotografías del “cachanilla” Gilberto Román en pose triunfal y con el cinto supermosca del CMB. En el extremo derecho de la superficie, resulta imposible no detenerse  por  unos segundos para apreciar un “upper” de izquierda perfecto, que hace blanco brutalmente en el mentón del filipino Manny Pacquiao. Es la zurda fina de Juan Manuel Márquez, en su máxima expresión. Justo unos centímetros abajo, Beristáin ha colocado el cuadro en letras color marrón que acredita su inmortalidad como integrante del Salón de la Fama del Boxeo Mundial de Canastota, Nueva York, desde el mes de junio de 2011.

 

“La verdad es más importante para el mundo del boxeo ser parte de este recinto que ganarse un Óscar en lo que es sólo una actuación, porque aquí no es ficción, es la vida real de los golpes”, declararía el legendario manejador veracruzano en aquella ocasión.

 

Pasadas las dos de la tarde, el teléfono suena con insistencia en el Romanza. “Son los promotores que siempre quieren pagar cacahuates”, dice don Nacho, con esa elocuencia sin disfraces que lo caracteriza. Tras atender un par de llamadas, el entrenador que formó a Juan Manuel Márquez, le encarga a uno de los muchachos que lo auxilian en el gimnasio que no lo interrumpan más: “Estoy ocupado, diles que estoy con mi amigo de Tijuana… diles que estoy con el cuarto poder”, solicita.

 

A unos cuantos días del atractivo duelo en el que el llamado “Dinamita” Márquez tendrá la oportunidad de sembrar gloria sobre gloria, ante el monarca estadounidense Timothy Bradley, Beristáin se adelanta a las preguntas y declara:

 

“Juan no vendrá ahora en la tarde, tuvo un asunto personal que atender, pero ya entrenó en la mañana. Lo veo muy fuerte; va a llegar muy bien a la pelea del 12 de octubre. El estilo de Bradley le va a permitir a Juan hacer su pelea”, expresa.

 

Enseguida entra a la oficina Caín, un niño de aproximadamente 10 años de edad y cabellos castaños que le rozan los hombros. Saluda con mucha gracia y sin ninguna pena. Ha llegado a entrenar, como lo hace a diario, al mismo sitio en donde se forjó el púgil que acabó con el mito de Manny Pacquiao. Don Nacho se desvive en elogios por él:

 

“Este niño tiene cualidades naturales para el boxeo, pero también canta muy bien. Juan quiere que cante el himno (nacional) en una de sus peleas. Algo importante va a ser en la vida este muchacho”, vaticina el manejador de 74 años de edad.

 

“¡campeón del mundo!”, se anticipa Caín.

 

-¿Cómo Márquez?-, le pregunto.

 

-Sí, como él-, responde el niño con una seguridad muy simpática y se marcha a entrenar.

 

Suena desde el fondo del pasillo que conduce hacia los aparatos y el ring, “Empty Spaces” de Pink Floyd, luego una de La Castañeda. El rock se funde con el ruido repetitivo de la pera loca y con el sonido implacable que produce el impacto de los guantes sobre las manoplas. En el Romanza Gym, cada movimiento tiene una razón de ser. La vara ha quedado alta pero es una motivación: todos quieren ser como Márquez. Desde el pequeño Caín hasta el clasificado mundial Felipe “Gallito” Orocuta.

 

Y lo más significativo para  ellos es que su ejemplo a seguir no es un recuerdo, sino un guerrero vigente. Resulta complicado entender que una carrera tan brillante puede ser todavía mejor. Sin embargo, un triunfo sobre el ring del Thomas & Mack Center, el próximo 12 de octubre, otorgaría una dimensión aún mayor a la carrera de Juan Manuel Márquez. Despojar del cetro welter de la OMB al estadounidense Timothy Bradley, lo convertiría en el primer púgil mexicano en ganar cinco campeonatos mundiales en la misma cantidad de divisiones, y en el único latinoamericano en alcanzar la hazaña. Asimismo, el capitalino colocaría su nombre al lado de otros monstruos sagrados como “Sugar” Ray Leonard, Marvin Hagler y Floyd Mayweather Jr.

 

Así lo entiende el autor intelectual de esta admirable historia.

 

“Ganar el 12 de octubre significaría la gloria de haber tenido al peleador que obtuvo por primera vez en la historia los cinco títulos para el boxeo mexicano. Dejarlo ahí por mucho tiempo. Estamos buscando ese deseo de Juan, que sería una hazaña que nadie ha logrado en México. Tal vez, si se gana, estaríamos poniendo un hasta aquí a su carrera”, acepta el entrenador, quien en algún momento también dirigiera la carreras de Humberto “Chiquita” González y Ricardo “Finito” López.

 

-¿Cómo se imagina la contienda ante Bradley?

 

“A estas alturas, Juan está mejor físicamente que cuando peleó con Pacquiao. Es obvio que con Bradley va a ser una pelea diferente, va a ser una pelea técnica porque Bradley es buen boxeador, rápido. Tengo planeado pelearle de técnica a técnica. Vamos a tratar de imponer nuestra técnica y pelearle con lo que Juan tiene. Va a ser importante no salirnos de nuestro plan, como sucedió con (Marco Antonio) Barrera. Esa vez la pelea resultó cerrada porque nos salimos de lo planeado. Barrera le empezó a hablar en el ring, y Juan es caliente y le valió madre… esperemos que esta vez no nos pase”.

 

Don Nacho adelanta que no habrá quinta pelea con el tagalo Manny Pacquiao. “Se conocen demasiado”, argumenta.

 

“No, ya no. Te doy un dato: pelearon 36 rounds y para la cuarta pelea Freddie Roach y yo llegamos con la misma idea de ponerlos a pelear en el centro del ring. Nuestra idea era agarrar a Pacquiao con una derecha al contragolpe y ponerlo en la lona, como no lo había logrado nadie. Dicen los pendejos que fue un golpe de suerte, pero tú que eres periodista puedes extractar y leer entre líneas que fue un golpe entrenado en el gimnasio. Estuvimos trabajando dos meses con esa idea. Por azahares del destino, estrategia o por lo que sea, Roach entrenó lo mismo y, si analizas, te puedes dar cuenta que Pacquiao derribó a Juan con la misma fórmula: lo esperó a que tirara y luego le metió la izquierda arriba… no habrá quinta pelea”, revela.

 

-¿En qué lugar de la historia del boxeo mexicano coloca a Juan Manuel Márquez?

 

“Después de esa victoria en la cuarta pelea ante Pacquiao, que fue histórica, por supuesto, yo nomás pondría a Julio (César Chávez) y Rubén (Olivares) por encima de Juan. Desde luego que Julio es lo mejor que hemos aportado al mundo del boxeo. Tal vez no ha sido el mejor, pero los números lo colocan sólidamente ahí. Lo que él le dio a los mexicanos no se los ha dado nadie. Analizando bien, podemos decir que ha habido mejores peleadores técnicamente que el güero (Chávez). Por ejemplo, Gilberto Román era más fino que él y no se diga Juan Manuel, pero el carisma del güero era impresionante. Cuando peleaba no había ni carros en la calle. En ese orden los pongo, Chávez primero, Rubén segundo y en tercer lugar, de acuerdo a mi experiencia, pongo a Juan, porque técnicamente hablando es el líder, el número uno del boxeo mexicano”.

 

EL ROMANZA GYM, UN CAPRICHO QUE VALIÓ LA PENA

 

Foto1444En más de cuatro décadas de carrera, Beristáin ha forjado un nombre, un gimnasio y gente de la talla de Daniel Zaragoza y el “Cachanilla” Gilberto Román, en la víspera de su época dorada con Márquez.  Dieciséis años al frente del equipo olímpico de México, precedieron su trabajo con 20 campeones mundiales en el plano profesional, incluyendo tres integrantes del Salón de la Fama (Ricardo López, Humberto González y el mismo Zaragoza). Su currículum habla por sí solo.

 

El hombre nacido el 31 de julio de 1939 en Actopan, Veracruz, es considerado actualmente como uno de los mejores estrategas boxísticos del planeta, así como la más grande personalidad que haya existido en su rubro en México, junto a Arturo “El Cuyo” Hernández.

 

Don Nacho no tiene problema en cederle su trono al “Cuyo”.

“México ha tenido grandes manejadores, pero el mejor de toda la historia es Arturo ´El Cuyo´ Hernández. No es que le quiera quemar incienso, pero era un señor con un sistema de trabajo perfectamente bien definido. Tengo conciencia de lo que estoy diciendo porque el señor tiene años de fallecido y yo tuve a un peleador formado por él (Ricardo López), que danzó su estilo en el ring hasta en su última pelea”, dice al respecto.

 

Beristáin habla con pasión sobre el arduo trabajo que envuelve a los entrenadores:

 

“Es tan difícil y absorbente el trabajo de un ‘manager’ que no te das cuenta ni siquiera de las cosas que pasan en el medio en el que te desenvuelves. Me ha dado resultados buenos dedicarme exclusivamente a lo mío. Trabajo intensamente con los peleadores, voy viendo su desarrollo y trato de enfrentarlos con rivales que les permitan el acceso al principio y después ir poniéndolos con más difíciles. Es un sistema que me ha permitido tener boxeadores de gran calidad”, afirma.

 

— ¿Cómo se metió en el mundo del boxeo?

 

“Mi mamá murió cuando yo tenía siete años y mi papá me dejó con una tía. Desde entonces aprendí a arreglármelas solo; aprendí a pelear en las calles y de repente ya estaba inmiscuido en el box. Hice una carrera corta y me retiré por un problema en el ojo derecho.

 

“Años más tarde me hice entrenador en la ciudad de México. Me frustraba leer los periódicos y no encontrar a ningún ‘pinche’ mexicano entre los clasificados mundiales. Entonces, entré al boxeo para ver qué podía hacer por los peleadores mexicanos”.

 

Una buena parte de lo que ganó en los ochenta y principios de los noventa en el pugilismo, Beristáin lo invirtió en su orgullo: el Romanza Gym, ubicado en la colonia Granjas México del Distrito Federal y cuyo nombre se deriva de una mezcla de los apellidos de Gilberto Román y Daniel Zaragoza. Su propietario lo define como un capricho. Y a 21 años de su inauguración, se puede decir que fue un capricho que valió la pena.

 

“Es mi capricho y me cuesta dinero. Es un gimnasio dedicado a la memoria de Gilberto Román y al pundonor de Daniel Zaragoza. Lo hice con la esperanza de que algún día surgiera un boxeador con las dimensiones de Román, que era un grandioso peleador. Y Zaragoza fue un ejemplo en su momento. Todos querían ser como él. Pensé en ellos porque son los dos boxeadores que más he querido”, expresa.

 

— ¿Cómo definiría su escuela, su estrategia boxística?

 

“Está basada en las piernas, movimientos defensivos activos y fintas. Me gusta que mis peleadores tiren golpes rectos combinados con curvos”.

 

–¿En dónde están los mejores púgiles de México? ¿En el centro del país o en el norte?

 

“El boxeo mexicano ha sido generoso con todos los Estados de la República. Veracruz, por ejemplo, está  alejado  de la mano de Dios y ha tenido campeones mundiales. Y en Tijuana ha crecido mucho el boxeo gracias a la presencia de hombres como Rómulo Quirarte. Hay calidad en todas partes”.

En medio de todo el éxito, pudiera suponerse que la única piedra en el zapato para el Romanza Gym había sido el “Pac-Man” Manny Pacquiao, hasta el fulminante nocaut del 8 de diciembre de 2012, que modificó a favor una historia que había resultado injustamente adversa. Sin embargo, hay un pugilista tijuanense que, en su momento, sólo causó dolores de cabeza a Don Nacho. Al recordarle las derrotas en fila que sufrieron tres de sus pupilos (Zaragoza, Bueno y Espadas) en contiendas de campeonato mundial ante Erik “Terrible” Morales, no puede ocultar su desencanto, aunque reconoce la calidad del púgil fronterizo.

 

“No me quedó ninguna espina clavada con respecto a Morales. Sé que es una profesión, pero a mí me daba mucha risa porque todo ese cuento nos dio a ganar dinero. Siempre he admirado a los peleadores de cojones como Erik, pero a Zaragoza no le ganó bien porque lo ayudó el réferi, la de José Luis Bueno ni siquiera fue pelea y el ‘pinche’ negro (Espadas) no quiso liquidarlo; en algunos momentos, Espadas le puso una madriza pero se arrugó”, recuerda.

–¿Cuál es su opinión sobre la corrupción que de repente aparece en el boxeo?

 

“Antes, los promotores hacían buenas peleas, no mamadas. Ahora ya sabes quién va a ganar porque la gente interesada en el negocio lleva carne para sus tigres. Es una lástima porque pueden acabar con el boxeo”.

 

-¿Qué tan lejos ve el retiro, Don Nacho?

 

“Con lo realizado me puedo ir tranquilamente, pero me iré con la idea de que hubo peleadores que pudieron haber sido campeones del mundo y por una cosa o por otra no lo fueron. Recuerdo a Arturo Delgado, medalla de plata panamericano y Leo Palacios, un zurdo muy bueno. Eran  peleadores mejores que muchos de los campeones que hemos tenido, pero así es el boxeo”.

 

Finalmente, el estratega veracruzano deja una moraleja a los “managers” mexicanos:

 

“Lo más bonito es trabajar y llevar a un peleador desde amateur hasta que se corone campeón. Ganes o no ganes dinero lo disfrutas mucho porque no es fácil forjar un campeón de gran calidad y, cuando lo tienes, hay que disfrutarlo porque no te dura toda la vida”, concluyó.

 

 

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