La fruta madura del boxeo

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Por Andrés Pascual

      Ayer leí que Julio C Chávez jr “estaba madurando”, por más que me esfuerzo no acabo de entender, porque, por lo general, lo mismo en el boxeo que en una bronca callejera, cuando a alguien “lo maduran” quisieron decir que le dieron hasta con el cubo, pero… bueno.

Julito tiene 46 peleas efectuadas ya, lo que poca gente tiene en cuenta a la hora de analizar su desempeño en el ring; es decir que, poco a poco, va acumulando maña con los rounds de trabajo. Sin temor a equivocaciones, se puede decir que es el campeón mundial que más boxea en este momento, más que Márquez, que Pacquiao y que otros que comenzaron hasta 10 años antes que él.

Y, si el campeón mexicano hijo de la leyenda ocupa un turno de trabajo regular con más frecuencia que otros que se están oxidando, es por su rentabilidad, porque produce dinero y el pugilismo profesional, como cualquier otro negocio capitalista, significa billetes.

Al junior lo han estado moldeando como a un boxeador ambivalente, exactamente igual que como se vende Floyd Mayweather jr, a base de dos tipos de público: uno, natural, el paisano, que lo sigue ciegamente como representante del legendario boxeo azteca y compra el paquete televisivo sin ningún tipo de problema ante el precio; el otro, ajeno, que también lo compra siempre y protesta de su aparición tan a menudo en el nivel máximo de importancia expositiva del peleador, el PPV; ahora, este otro fanático, que también se ciega, lo hace para verlo perder, a fin de cuentas, dos seguidores con intenciones diferentes y un solo resultado: negocio redondo para los patrocinadores y promotores.

Julito no es tan bueno como pretenden sus parciales ni tan malo como quisieran sus detractores, pero, poco a poco, va ganando y 45 victorias sin derrotas (una tablas) con 31 nocaos es buen palmarés, porque en 40 años, cuando se hable de este peleador, nadie recordará que fue ayudado a veces por un referí ni que, mayormente, la oposición tampoco tuvo la clase requerida para tanta fanfarria.

Este sábado debe ganar su pelea 46 por la faja mediana del CMB por cualquier vía contra el irlandés Andy Lee (28-1, 20 Ko´s), que lo supera en estatura por dos pulgadas, a pesar de que al europeo le han hecho una campaña digna de un contendor de Salón de la Fama.

Hay algo que debo decir, aunque no soy de los defensores a rajatabla del protegido de José Sulaimán, veo que cada vez sube más fuerte y más rápido, mientras que Maravilla Martínez se oxida entre competencias faranduleras y guataquerías de la Media, por un lado, y de un público dividido con respecto a su clase.

En otros 6 meses sin actividad, el argentino no podrá ganarle al azteca, esa es la ley del boxeo a través de su historia.

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