Por Andrés Pascual
El “estira y encoge” alrededor de “la pelea más esperada de todos los siglos” (por el tiempo que llevan proponiendo fechas y evitándola), recibió hace poco otro condimento de algún buscón noticioso: “pudiera no celebrarse nunca…” o, digo yo, tan tarde que el show habría que montarlo desde un asilo de ancianos. Bueno, lo anterior quería decirlo, como que no daba para dos párrafos, porque ya lo he comentado en más de 20 materiales, lo metí a la cañona aquí; así que, al grano… José Sulaimán contraatacó a la prensa y al público de Internet por el trato que le dan a Julio César Chávez jr.
Inmerecido, según el presidente del CMB, no solo por la clase del campeón mediano; sino, porque “su padre fue una maravilla y es mi amigo”, más que inaceptables, las justificaciones son insuficientes para modificar opiniones contrarias sobre Julito. Con este boxeador ocurre algo que solo le pueden perdonar las legiones de fanáticos mexicanos que, debido a que no cuentan con un grupo de peleadores de nivel superior como desde hace 35 años hasta 10 atrás, pues se agarran de cualquier paquete, más para gritar y ofender a quien no opine así que para reafirmar la clase inexistente de casi todos su campeones de hoy, que no la pueden demostrar porque no la tienen.
Con Juan Manuel Márquez cercano a los 40, último de los grandes aún en forma para empeños mayores, que nadie puede decir a ciencia cierta qué día saldrá con todo el arsenal olvidado en los camerinos por decadencia inmediata e irreversible, es que se mantiene la credibilidad del boxeo azteca actual ¿Hasta cuándo? ¿Quién sabe? A Julito se le ve más fuerte, característica de los pupilos que pertenecen al cuartel general de Freddie Roach, que tiene la patente de la receta única (como hace más de 50 años Charles Atlas), para “convertir un alfeñique de solo 44 kilos en un campeón en menos de 6 meses…” Atlas, como se sabe, fue un impostor.
El junior no es un virtuoso del boxeo, no es nada del otro mundo y, posiblemente, de este tampoco; su pegada no es dañina en niveles de aporreador superlativo de divisiones por encima de la welter, entonces, ¿Qué provoca ese malestar en el presidente del CMB? Sulaimán no puede convencer a nadie de la clase del hijo de su padre, porque eso se puede apreciar in sito o por televisión, pero, lo peor, para que ganara el campeonato mundial, se arreglaron las cosas de tal forma que, cuando se lo regalaron, dejaron sin faja al mejor boxeador del mundo. Así que, con la excepción de los mexicanos, va a estar un buen tiempo leyendo o escuchando opiniones que, según él, son injustas, pero contra las que, para debatir y convencer, no tiene un ripio ni de moral ni de argumento.



