El británico Josh Kelly se proclamó nuevo campeón mundial superwelter de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) tras vencer por por decisión mayoritaria a Bakhram Murtazaliev en en Newcastle, Inglaterra.
El inicio del combate fue claramente favorable a Kelly. El ex olímpico impuso su mayor velocidad, mejor timing y lectura del ring desde los primeros asaltos. El derribo en el cuarto round no fue casualidad, sino la consecuencia lógica de su dominio temprano. Murtazaliev, falto de ritmo tras 15 meses de inactividad, tardó demasiado en entrar en pelea y lo pagó caro.
Durante esa primera mitad, Kelly boxeó con autoridad y pareció tener el combate bajo control estando por delante en las puntuaciones, construyendo una ventaja que resultaría clave más adelante. Sin embargo, Murtazaliev no había dicho su última palabra a pesar de que el rostro mostraba el dominio del británico.
En la segunda mitad de la pelea. Murtazaliev, más asentado y físicamente más fuerte, comenzó a presionar con mayor convicción y encontró su momento en el noveno asalto, cuando logró derribar a Kelly. Ese golpe no solo ajustó las tarjetas, sino que hizo enmudecer todo el recinto.
Kelly no entró en pánico y reaccionó muy bien pese a la presión del ruso. Ajustó su estrategia, redujo intercambios innecesarios y priorizó el control de los asaltos restantes. No fue brillante, pero sí efectivo. Y en peleas cerradas por un título mundial, eso suele marcar la diferencia.
Con esta victoria Josh Kelly pasó a (18-1-1, 9 KO), mientras Murtazaliev perdió su invicto y pasó a (23-1, 17 KO).



