El estadounidense Shakur Stevenson (25-0, 11 KOs) ha puesto fin a su breve etapa en Zuffa Boxing, la promotora dirigida por Dana White, después de solicitar la rescisión de su contrato sin haber disputado ni un solo combate bajo su promoción al no encontrarle rivales, recordando lo vivido por Guillermo Rigondeaux.
Shakur esperaba que esta nueva alianza le permitiera protagonizar grandes peleas y consolidarse como una de las principales estrellas del boxeo, pero el tiempo ha pasado sin que se concretaran los rivales que esperaba .
El campeón mundial en cuatro divisiones subió por última vez al ring en enero, cuando derrotó a Teófimo López. Aquella victoria reforzó su posición en el boxeo, pero no se ha traducido en la continuidad competitiva que buscaba. Stevenson confiaba en que Zuffa Boxing le ofreciera enfrentamientos de primer nivel, aunque la falta de combates terminó precipitando su salida.

El propio boxeador explicó su decisión en un comunicado:
Este es el negocio del boxeo. No estoy enfadado con nadie, no estoy señalando con el dedo. A pesar de todos estos problemas y cosas que han estado pasando, he solicitado ser liberado de Zuffa Boxing. El fin de semana, mi solicitud fue concedida y ahora oficialmente soy agente libre.
SHAKUR STEVENSON
Su situación recuerda inevitablemente a la de Guillermo Rigondeaux, el extraordinario boxeador cubano que, pese a su enorme talento técnico y defensivo, tuvo dificultades para encontrar grandes combates y conectar con una parte importante del público.
Rigondeaux, el precedente que invita a la comparación

Rigondeaux alcanzó uno de los momentos más importantes de su carrera al derrotar a Nonito Donaire en 2013. Sin embargo, aquella victoria no se tradujo en una sucesión de grandes enfrentamientos. Su estilo basado en la defensa, la precisión y el control del combate generaba admiración entre muchos aficionados y especialistas, pero también críticas por la falta de acción que algunos espectadores percibían en sus peleas.
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El cubano estaba vinculado a Top Rank, la promotora de Bob Arum, quien llegó a reconocer las dificultades para encontrar rivales dispuestos a enfrentarlo. Su reputación como boxeador técnicamente brillante, pero complicado de promocionar comercialmente, terminó convirtiéndose en uno de los grandes obstáculos de su trayectoria.
Ahora, salvando las distancias, Stevenson podría encontrarse ante un problema parecido. Su victoria sobre Teófimo López demostró una vez más su capacidad para neutralizar a rivales de primer nivel mediante la velocidad, la precisión, los desplazamientos y una defensa excepcional. Sin embargo, su dominio también plantea una cuestión: ¿hasta qué punto su estilo resulta atractivo para los promotores, las cadenas y los aficionados que buscan grandes enfrentamientos?
El riesgo de que la excelencia no sea suficiente
Stevenson tiene cualidades para enfrentarse a los mejores de su generación, pero necesita que esos combates se materialicen. De poco sirve acumular victorias de prestigio si después resulta complicado encontrar nuevos desafíos que mantengan su carrera en primera línea.

Su salida anteriormente de Top Rank, luego Matchroom Boxing y ahora de Zuffa Boxing pone de manifiesto esa dificultad, aunque todavía es pronto para concluir que sufrirá el mismo destino que Rigondeaux. El estadounidense cuenta con una trayectoria destacada, un nombre consolidado y la oportunidad de negociar directamente su próximo paso como agente libre.
Rigondeaux terminó convirtiéndose en un ejemplo de cómo un talento extraordinario puede tener dificultades para alcanzar el reconocimiento comercial que merece. Stevenson todavía está a tiempo de evitar esa situación, pero las semejanzas empiezan a ser calcadas.
¿Será Stevenson el nuevo Rigondeaux o logrará encontrar el camino para convertirse en una de las grandes estrellas de su generación? Su próxima decisión podría ser determinante.


