El regreso de Anthony Joshua ya tiene fecha marcada en rojo. El próximo 25 de julio, en Riad, Arabia Saudita, el excampeón mundial unificado volverá al cuadrilátero en el evento “The Comeback”, una velada impulsada por Su Excelencia Turki Alalshikh y transmitida mundialmente por DAZN.
Más allá del espectáculo, Joshua sabe perfectamente que esta pelea puede definir el futuro inmediato de su carrera.
El británico se enfrentará al albanés Kristian Prenga, un rival peligroso que llega con una carta de presentación intimidante: 20 victorias y 20 nocauts. Aunque Prenga no posee el cartel mediático de otros pesos pesados de élite, su pegada convierte el combate en una auténtica trampa para Joshua, que no puede permitirse ningún error.
Y es que en el horizonte aparece una posibilidad gigantesca: una pelea frente a Tyson Fury a finales de año. Un enfrentamiento que el boxeo lleva años esperando y que podría generar cifras millonarias en audiencia, taquilla y derechos televisivos. Sin embargo, para que ese combate se materialice, Joshua necesita ganar y convencer. Una derrota ante Prenga no solo sería un golpe devastador para su reputación, sino que probablemente haría saltar por los aires cualquier negociación futura con Fury.

Fury regresó al boxeo el pasado mes de abril consiguiendo una dominante victoria ante Arslanbek Makhmudov y mostrándose listo para medirse por fin a Joshua.



